jueves, 28 de julio de 2016

73. AL FINAL TODO FUE UNA FARSA.



AL FINAL TODO FUE UNA FARSA.

 A veces te toca estar arriba y otras veces, abajo.



El sábado 9 y el domingo 10 de julio fueron en lo personal un par de días que me dejaron sin habla, pues me hicieron volver a la realidad. Cuando uno viaja, hay algo que muchos llamamos la "magia del viajero", las cosas se acomodan por su propio peso,  parece que todo fluye y termina por salir bien, pero también hay ocasiones en el viaje en el que las cosas no son así, días en que las cosas no salen de acuerdo a los planes,  momentos que te hacen sentir frágil y que te hacen añorar lo que dejaste atrás.
En nuestras anteriores presentaciones de la Vecindad Viajera del Chavo, cuando nos habíamos tenido que promocionar habíamos hecho algunas cosas básicas como ir a estaciones de radio, a  prensa, a la televisión, así como entregar propaganda en las escuelas y principales centros o plazas donde se reúne gente para cordialmente invitarlosa nuestro espectáculo. En Asunción, Paraguay desde los primeros días fuimos al centro cultural La Caosfera donde muy amablemente nos habían dado el espacio para presentarnos, así que durante toda la semana estuvimos haciendo promoción.
Mandamos parte de prensa a varios contactos de periódicos que nos habían pasado, en una estación de radio logramos que nos hicieran una nota para su sitio de internet, pero lo peor de todo es que también fuimos a un canal de televisión por cable de Paraguay, cuando nos dijeron que nos daban un espacio nosotros nos emocionamos pensando que iba a estar bueno, pero el estar allí fue muy diferente a lo que esperábamos, estábamos en la programación del mediodía en un programa de esos que aburren, donde nos tuvieron esperando casi dos horas mientras ellos hablaban de James el futbolista colombiano que había salido mostrando su ropa interior en una revista, y demás cosas absurdas y sin sentido hasta que en algún punto nos dijeron que ya seguíamos, nos dieron menos de 5 minutos solamente para invitar a la gente con las marionetas, rápidamente nos sacaron como no queriendo y terminaron por decirnos que ya nos podíamos ir. Finalmente también estuvimos en un par de escuelas haciendo promoción para invitar a los papás de los niños a que fueran a acompañarnos.  Como siempre tuvimos la sensación de que nos había faltado más promoción, no estábamos seguros cual era la estrategia que esta vez nos iba a dar resultado, pero creo que eso nos había pasado con todas las demás presentaciones que habíamos tenido anteriormente.
Así se llegó el fin de semana de nuestras presentaciones, nosotros habíamos estado preocupados por otras cuestiones los días anteriores, pero a final de cuentas ese día estábamos listos. Al mediodía llegamos al Centro cultural, Julieta se puso a armar el escenario, mientras tanto yo todavía hice una entrevista por teléfono en un programa de radio (yo nunca había hecho algo semejante). A las cuatro de la tarde, una hora antes de la presentación, ya estaba todo listo, el escenario  me atrevería a decir que era el mejor en lo que llevamos presentándonos, así que ya solo teníamos que esperar a que comenzara a llegar la gente. En el lugar había un pequeño cuartito que funcionaba como camerino, donde comenzamos a alistarnos para poder estar preparados en cuanto fuera la función. Yo estaba un poco nervioso por la presentación, sentía que había algunas líneas que se me podían confundir, así que estaba tratando de concentrarme mientras veía que el tiempo pasaba, y no llegaba nadie, la persona encargada de vender las entradas se preparó, puso su mesa, y comenzó a pasar el tiempo, las cuatro y media, quince para las cinco, diez para la cinco, cinco para las cinco, las cinco en punto, y no llegaba nadie; fui y hable con ellos, me dijeron que la gente solía llegar un poco tarde que esperáramos hasta las cinco y cuarto,  y así seguimos esperando, Luis y Julieta estaban atrás del escenario y yo un poco más impaciente salía a la calle a ver si se veía alguien, regresaba, entraba, iba a platicar con mis compañeros, volvía a hablar con la gente del lugar, hasta que nos dieron las cinco y media, y no llegó nadie, nosotros lo tratamos de tomar con risas, burlándonos de nosotros mismos, una farsa lo que estábamos presenciando, pero todavía nos quedaba el domingo para sacarnos la espina.

Al siguiente día salimos desde el mediodía a la Costanera, que es un lugar hermoso junto al borde del río Paraguay donde varios días presencié unos atardeceres hermosos, y donde los fines de semana se junta muchísima gente, así que fuimos a hacer promoción e invitar a la gente de Asunción a nuestra presentación, dimos un par de vueltas y luego regresamos a la Caosfera pues quedamos de vernos a las cuatro veinte de la tarde. Nosotros teníamos fe que por ser domingo y por haber hecho la invitación a más gente esta vez sí nos íbamos a presentar, así que teníamos el escenario listo y antes de las cinco comenzamos a ver otra vez como pasaba el tiempo y no llegaba nadie, dieron las cinco y nada otra vez, nosotros con la cara de vergüenza y de decepción hasta que unos minutos después de las cinco llegaron Gloria y Luis, él es mexicano mochilero ya radicado en Paraguay, y ella, su esposa, maestra de una de las escuelas donde fuimos a hacer publicidad y con quien desde el principio nos hicimos amigos. Al final con solo dos espectadores decidimos no presentarnos y comenzar a recoger las cosas,  hacia la gente del centro cultural no teníamos palabras para decir nada. Al final Luis y Gloria nos invitaron a su casa y allí nos invitaron unas cervezas y unas buenas quesadillas con salsa chipotle para pasar el mal sabor de boca de la decepción. En la noche cuando regresamos a la casa y nos preguntaron cómo nos había ido, solo nos quedó decir que otra vez no había ido nadie a nuestra función, todo había sido una obra maestra de nosotros, la farsa en todo su esplendor.




Escrito por David Herrera González.
16 de Julio de 2016.

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