PARA HABLAR DE PARAGUAY.
La magia
de un país del que no se sabe mucho.
Paraguay es un pequeño país ubicado en el corazón de
Sudamérica, entre Argentina, Brasil y Bolivia, con una naturaleza privilegiada
predominando la tierra colorada en medio de un ambiente selvático, un lugar
donde la cultura guaraní se desarrolló desde hace muchos siglos atrás y donde
la vida actual sigue teniendo esa gran influencia. En Paraguay hay dos lenguas
oficiales, el castellano y el guaraní, por lo cual más del 90% de los
paraguayos hablan ambos idiomas o al menos el Yopara que es un dialecto donde
se entremezclan ambas lenguas. La tradición guaraní es vasta y extensa, con
muchas historias y leyendas, tal como las interesantes y curiosas historias
sobre los distintos duendes que viven en la selva.
Sobre Paraguay no se tiene mucha
información turística y eso miso lo hace un destino enigmático y sorprendente.
De entrada Paraguay es un país barato donde la moneda es el guaraní, un lugar
donde todo el mundo sale a las calles con su termo especial para tomar tereré
que es una bebida refrescante (en sí es la hierba maté pero se toma con agua
fría y con algunas otras especies o hierbas para darle sabor); en las calles y
en los colectivos siempre hay gente vendiendo chipas, que son unos panes de
queso muy particulares y muy famosos en toda la región. Pero en lo personal sobre
este país yo me quedo con la calidez y la amabilidad de su gente, un lugar
donde se ve que las personas tienen un sentimiento natural de ayudar al
prójimo. Y finalmente no puedo terminar este párrafo sin hacer mención de la
belleza paraguaya, las mujeres guaraníes
son bastante bellas y con un estilo único.
El lugar donde más estuvimos en
Paraguay fue Asunción, aunque propiamente dormíamos en Luque un pueblo que está
ahí nomas pegado a la capital, donde los talentosos y muy buenas
gentes, integrantes de Bochin Teatro Clown nos abrieron las puertas de su casa y
nos brindaron su amistad desde el primer día, en un lugar muy bonito con un
jardín selvático lleno de arte, de magia, y según lo que pensamos, también de
duendes traviesos.
Todos los días solíamos tomar el colectivo que hacía de una a dos horas de trayecto hasta Asunción que es
la capital, de ese lugar me gustó mucho que aún conserva aires tranquilos y
campesinos, no parece la típica capital con caos y gente acelerada, por el
contrario los asunceños comunes y corrientes son gente saludadora y que le
gusta conversar, los parques y plazas están llenas de árboles que parecen mini
ecosistemas selváticos, plazas como la Uruguay, la Democracia, la Plaza Italia,
entre otras; pero algo muy particular se da en las plazas aledañas a la
catedral donde se localizan unos barrios populares improvisados de gente que
vivía cerca del río y que quedaron damnificados por una inundación, las casas
están hechas con madera liviana, y ahí la gente se adueñó de un pedazo de
ciudad para no quedarse sin nada, una cuestión social muy particular y delicada.
Otros lugares interesantes fueron
el Mercado IV, un barrio convertido en mercado donde no había un orden pero
donde había de todo y a una gran variedad de precios; y finalmente mi lugar
favorito era la Costanera que avanza a
lo largo del río Paraguay y donde se reúne mucha gente en especial los fines de
semana soleados; en ese lugar se pueden ver unos hermosos atardeceres y por
suerte yo pude degustar de muchos de ellos.
Además de Asunción pudimos
conocer un poco de las plazas y los mercados de Luque y de San Lorenzo, un par
de pueblos típicos paraguayos en medio de la naturaleza.
los últimos días en
este país los pasamos en Ciudad del Este, la frontera con Brasil y con
Argentina, gracias a que nuestro amigo Robert nos ofreció su casa para quedarnos
a través del couchsourfing y que al final nos ayudó muchísimo pues termino
llevándonos hasta la frontera, el día que ya no alcanzamos a tomar el bus. Robert además de tratarnos excelentemente
bien, nos recomendó que hiciéramos el
tour gratuito a la represa de Itaipú, la cual es una obra maestra de ingeniera
que comparten Paraguay y Brasil para extraer energía hidroeléctrica a través de
las corrientes de los ríos que vienen desde las cataratas y que hacen la
división de la triple frontera.
Paraguay es un país hermoso del
cual solo pudimos recorrer una mínima parte, pero del cual me quedan pendientes
muchos lugares para volver, en especial para seguir descubriendo su magnífica
naturaleza y seguir conociendo gente linda. Dentro del mes que estuvimos en
Paraguay en lo personal surgieron algunas situaciones difíciles, por lo cual mi
experiencia estuvo llena de altibajos en mi estado de ánimo, pero esas
cuestiones fueron personales, no tengo ninguna queja para los guaraníes, al
contrario, les debo un gran agradecimiento por el trato recibido, en especial a
toda la gente que nos ayudó, como la familia
Bochin, Dany de la Macchinetta, la gente de la Caosfera quienes nos
brindaron un espacio para presentarnos; a Luis y Gloria con quienes compartimos
y recordamos México; y finalmente a Robert y toda su gente en Ciudad del Este.
Para hablar de Paraguay solo
puedo cerrar diciendo las sabias palabras que Marisa repetía día con día: Paraguay es Espectacular, ar, ar, ar.
Escrito por David
Herrera González.
26 de Julio de 2016.